Filosofía contra el sentido común, Vol. VII

Revista de difusión de filosofía

Edición por Milton R. Valtierra Pinedo

Prólogo

La idea original del proyecto es hacer un libro de bolsillo de difusión de la filosofía conformado por pequeñas reflexiones más del lado de la diversión, el divague y lo más cercanas a ideas de la cultura popular que se pueda, para mostrar a todas las personas que no saben algo de filosofía cómo es la estructura lógica que empleamos para desarrollarnos filosóficamente, quitando el denso armazón académico y la problemática de un lenguaje relativamente especializado; es decir, queremos hacer un texto amigable para las personas ajenas a la filosofía para que puedan ver el proceso de reflexión que efectuamos y algunas de sus características.

En pocas palabras, queremos mostrarles que la filosofía no son frases llamativas, sino que es el proceso entero de ver un problema, pensar y luego proponer una solución que nos deje una sensación de “No lo había pensado de ese modo”.

Índice

Introducción: ¿Qué hay en estas hojas?
El problema es que nadie se conoce a sí mismo.
¿Por qué respetar lo que no me interesa?
La precisión de la ciencia contra la profundidad de la filosofía.
La complejidad de ver el suelo por un rato.
La posmodernidad enmarcada en Mad Men.
Cómo se debe amar.
¿Entonces me entendiste?
El miedo a experimentar por la edad.
Mi problema con la justicia.
Apuntes de ética animal en “Los guardianes de la galaxia. Vol. 3”.
Latinoamérica no existe. ¿Qué?, ¿Cómo que no?
¿Qué es esa cosa llamada filosofía?
La libertad, ¿una ilusión?
¿Es posible confundir la realidad con un sueño?
Platón y Ella.
Agradecimientos y Referencias: De aquí sacamos algunas ideas.
Contacto y sitios donde nos encontramos.

¿Qué hay en estas hojas?

Todo el proyecto está conformado de pequeños ensayos que estudiantes de filosofía han ofrecido amablemente para compilarlos en este séptimo volumen.

Los trabajos son de alrededor de media a dos cuartillas de extensión, por lo que no se debe de sentir presión por que sean muy largos. Además, si bien en general los textos no tienen un lenguaje muy especializado, de cualquier forma están ordenados para encontrarse primero los más simples y eventualmente ir conociendo los más pesados.

Todas las reflexiones tratan de dar muestra de cómo la filosofía puede encontrar un problema en la cotidianidad y cómo lo desarrolla, ya sea que únicamente ponga en evidencia que hay un problema que nadie había reconocido, o que se haga un análisis completo del cómo, cuándo, dónde y por qué.

En general estos ensayos nacieron entre el deseo de hacer cosas divertidas y que funcionen como datos curiosos, así que siempre puede leer estos trabajos como una forma de divague interesante y no tanto como algo muy complicado.

Le prometemos que al menos uno de estos escritos le dará algo curioso que podrá compartir con sus conocidos en alguna reunión.

Título del trabajo: El problema es que nadie se conoce a sí mismo  
Autor: Milton Valtierra

Durante un periodo de mi vida escolar trabajé con una computadora vieja. Para realizar escritos en Word no había problema, pero cuando debía descargar un programa para hacer una tarea, o cuando intentaba descargar algún juego, siempre tuve que lidiar con no saber si la computadora podría correr bien el programa o no.

Como no sabía bien sobre elementos técnicos computacionales, nunca pude averiguar bien los límites que tenía la computadora. Es decir, al menos con respecto a los videojuegos, esos límites especifican las características que una computadora tiene para que pueda correr un juego, y como no sabía buscar esa información en mi aparato, siempre parecía una prueba de suerte el que un programa funcionara o no.

La cosa es que ese mismo problema lo podemos tener con respecto a nosotros mismos: ¿Cuántas veces no nos ha ocurrido que pensamos que algo nos agradaría, ya sea una canción, una comida, un trabajo, una carrera, etc., y termina siendo una mala experiencia?

Si yo hubiese conocido mejor mi computadora, me habría ahorrado muchos problemas; lo mismo con respecto a si nos conociéramos. Y al final resultó que no fue muy difícil aprender estas dos cosas, pero sí requiere que le demos tiempo y prestemos atención.

Título del trabajo: ¿Por qué respetar lo que no me interesa?
Autor: Milton Valtierra

El problema que menciono en el título está interesante porque respetar algo que a uno no le interesa en sí, o inclusive se mira feo, es más complicado de lo que parece.

Respetar implica darle sentido y valor a una cosa en la realidad, el mínimo de sentido y valor para decir “está bien que exista”. Justamente, si algo no nos interesa, lo más normal sería no darle ese chance de buscarle alguna razón, sino simplemente menospreciarlo porque, a nuestros ojos, “no tiene sentido o valor”.

Así, me di cuenta de que quien pueda respetar cosas ajenas a sí, verdaderamente quien pueda cumplir, por ejemplo, con la idea de defender la libertad de expresión incluyendo la opinión que no le agrada, es una persona de una amabilidad mayor de la que podría creer, porque le dio chance a algo que no se desarrolla bien con su perspectiva del mundo, que desde su perspectiva no tendría por qué siquiera haberse dado el tiempo de decir “pues, ha de hacer feliz a alguien más, así que tal vez no sea tan malo o puede tener algo de sentido”, pero que así lo hizo.

Al releer este trabajo, me di cuenta de una idea que queda muy bien como una conclusión: si respetar implica darle sentido a algo en la realidad, quien pueda al menos intentar darle valor a lo que no le interesa o detesta, estará entonces intentando expandir la coherencia de su propia realidad.

Supongo que la amabilidad realmente nos abre las puertas a nuevas cosas, al menos a una realidad mayor y profunda en este caso.

Título del trabajo: La precisión de la ciencia contra la profundidad de la filosofía.  
Autor: Milton Valtierra

En algún momento, me encontré un chiste donde se habla de que la ciencia describe al amor como un conjunto de reacciones bioquímicas, con lo cual me quedé pensando, sobre todo después de haber estudiado filosofía, que esa descripción sobre el amor puede ser correcta, pero es una explicación algo pobre.

Particularmente con respecto al sentimiento de amar a alguien, lo que me parece más importante es cómo nos afecta en el día a día; si intentamos desarrollarlo o no, cómo mantener la relación sana, etc. La cosa es que la ciencia realmente no trata ese aspecto porque ya no tiene que ver con el amor en sí, sino con el qué podemos o no hacer con este. Ese punto es justamente el que la filosofía sí trabaja, y aunque también puede hacer descripciones precisas de cosas, esa descripción sigue atada más a la relación de qué hace especial al amor, como es el caso que tratamos, con respecto a las demás cosas.

Así, después de estudiar filosofía, me di cuenta de que las ciencias son extraordinariamente precisas para analizar un objeto o fenómeno en cuanto a sí mismo, como determinar las partes que conforman lo que se analiza o calcular todos sus movimientos posibles, a cambio de que no trabajan tanto la interrelación de estos entes con todo lo demás, que es justamente donde la filosofía sí.

Encontré, entonces, que la ciencia es un poco ingenua, aunque no por eso incorrecta y, de hecho, bastante práctica cuando realiza su trabajo; mientras que la filosofía es profunda, a cambio de parecer inútil porque no trata objetos como tal, sino su relación con lo demás.

Título del trabajo: La complejidad de ver el suelo por un rato.
Autor: Milton Valtierra

El suelo es más interesante de lo que parece. Claro, si nos enfocamos en literalmente ver el piso de un lugar sólo encontraremos manchas, raspones, tierra, etc.; pero si nos detenemos a pensar en los elementos más abstractos que rodean a ese objeto en particular, es donde hallamos consideraciones más llamativas.

Por ejemplo, las baldosas que uno puede notar en cualquier lugar pueden contar la historia de albañiles que trabajaron bajo el sol para colocarlas ahí, mas no se encuentran ellos en esos lugares y con ello hallar una posible crítica social; así como también al dar cuenta de que, a propósito, se eligió cierto estilo de piso para un lugar, uno podría darse cuenta de que hasta la apariencia del suelo se diseña o planea con un objetivo en particular, como el hacerte sentir que llegas a un lugar elegante o amigable únicamente con el mirar hacia abajo, lo cual puede generarnos la sensación de que hay una lógica presente en más cosas cotidianas de las que podríamos haber creído.

Comencé a tener estas situaciones después de leer algunos textos de Walter Benjamin, el cual tiene textos muy breves en donde expresa justamente este fenómeno: la profundidad que todos los objetos poseen, sobre todo los más cotidianos, al tomar en cuenta su historia en contraste con nuestro presente.

Finalmente, la cosa es que no es algo que únicamente pase con el piso, sino con cualquier objeto; a veces solo hace falta prestarle atención a una cosa por un momento para ver cómo la historia de éste se conecta e influye en las demás de una manera tan sutil que, precisamente por ello, no lo notamos hasta que pasa algo muy obvio que nos vuelve a recordar esa relación.

Título del trabajo: La posmodernidad enmarcada en Mad Men.
Autor: Susana Velázquez

Detrás de la fascinación que provoca la serie “Mad Men” de un grupo de publicistas neoyorkinos entre finales de los años sesenta e inicios de los setenta ¿qué hay más allá del evidente consumismo masivo y las tendencias sociales?

Comenzando con que siquiera no es una serie de época distanciada de los tiempos actuales, nada en ella parece lejano, sino que muestra esta concepción del hombre contemporáneo; confuso, loco dentro de una sociedad -excesivamente actualizada. Es una producción incorporada como ninguna en la posmodernidad, cargada de detalles explícitos e implícitos.

En cada episodio se muestra la cercanía y el cinismo de cada personaje dentro de un mundo en el que la creación de marketing se convierte en un arte. Se realiza la actividad con base en la intuición, el sexto sentido, pasión y convicción; bajo un estilo tan conocido como es el de “la posibilidad de ser un poco más feliz”. Y es esta atención a la vida cotidiana y de clases privilegiadas dentro de la agencia Sterling Cooper y sus asociados, donde hay una conexión con las tesis de la historia de Walter Benjamin; dentro de esta sociedad moderna, impulsada por la industrialización y el capitalismo, hay un impedimento de conexión con el pasado debido a la aceleración del tiempo y pérdida de la tradición.

Esta perspectiva benjaminiana retrata en la serie que, la búsqueda del éxito y la realización personal se adentra más en la máquina de consumo y descuida la autenticidad de las personas al convertirlas en objetos expuestos a las demandas constantes que moldean a la sociedad dentro de las nuevas tendencias. Sobre todo, enseña algunas de las consecuencias de vivir en un presente y cómo se  frena la conexión con el pasado debido a la aceleración del tiempo y desconexión con la historia.

Título del trabajo: Cómo se debe amar. 
Autor: Sarita Citlali Gutierrez Delgado

El amor es un tema muy complejo y esta vez lo abordaremos desde el punto de vista de Freud. Él creía que el amor te hacía débil, ya que, al tratar de agradar a la persona que amas, cambias parte de tu esencia y, en cierta forma, es cierto, pero podría no serlo de forma negativa.

No es mentira que Freud tiene ideas muy pesimistas del amor, pero incluso él dijo “quien ama sufre, pero quien no, enferma”; prácticamente no tenemos de otra más que aceptar el amor, aunque hablamos de un amor más específico: el amor romántico.

Y es que, el hecho de pensar que al amar a una persona sentiremos la necesidad de cambiar nuestra personalidad o ciertos rasgos en nuestra conducta, es aterrador. Sin embargo, de cierta forma no creo que sea tan terrible ya que siempre que una persona cambia, lo hace porque ella quiere; jamás harás cambiar a una persona si ella no lo decide, nacimos libres y sin pretextos. Yo creo que todo es un término medio, tampoco se trata de depender o dejar de ser fieles a nosotros mismos, más bien, complementando lo que Freud dijo, es tratar de hacer o dejar de hacer ciertas cosas que sabes que van a dañar a tu pareja o, al contrario, mejoran la relación, siempre y cuando no te afecte a ti y a nadie más. Un buen ejemplo podría ser, si tú eres una persona impuntual y tu pareja valora mucho la puntualidad, podrían complementar entre los dos ese cambio: la persona impuntual tratar de ser más puntual y la persona que siempre llega temprano ser un poco más flexible con el tiempo.

Así que, con el poco amor propio que tengo, cambio solo un poco de mi esencia para poder agradarte, y con el mucho amor propio que me tengo, me permito amar y ser amado.

Título del trabajo: ¿Entonces me entendiste?
Autor: Milton Valtierra

Cuando escucho expresiones como “¿sí me explico?”, “¿quedó claro?”, “¿me entiendes?”, entre otros, tengo el problema de sentir conflictos con lo que implican.

Como tal, esas enunciaciones solo son para verificar que la persona con la que se habla no tiene dudas o se confundió en algún punto de nuestra explicación sobre algo, pero en términos un poco más literales conllevan un problema filosófico interesante que se puede expresar con esta pregunta: ¿cómo sé que la idea que tengo es exactamente igual a la tuya para confirmarte que sí te entiendo perfectamente?

Sobre todo cuando nos están explicando algo, al preguntarnos si estamos entendiendo la idea, lo que generalmente hacemos es ver si le estamos dando coherencia a la explicación, si vemos que va a alguna parte con sentido para nosotros. Sin embargo, eso no es una justificación para decir que estamos captando la misma idea que nos están explicando, inclusive podría ser que interpretamos algo muy diferente, que a lo mejor sí puede tener sentido, pero no es la misma cosa que nos explican.

A menos que nos detengamos a mencionar todos los detalles que estamos tomando para entender una idea, lo cual consume mucho tiempo y requeriría que una plática se convierta en algo como un seminario, realmente no sabemos a ciencia cierta si nuestra idea sobre un tema es la misma que la de la persona que nos está explicando.

Desde hace tiempo justamente me he quedado con esta duda de si efectivamente entendía la idea que me explicaban o captaba otra que se parecía. Lo que he hecho para combatir esta sensación de incertidumbre es preguntar más por detalles, pero yo creo que ya nunca volveré a sentir que entiendo algo tal cual como la persona que me hablaba del tema quisiera, lo cual incluso me parece coherente. Sería muy raro que para varios sujetos no se dieran variaciones a las interpretaciones de un concepto, ya que nadie vive exactamente las mismas experiencias que los demás y son éstas las que originan el rango de interpretaciones que aplicamos sobre las ideas y nos ayudan a llevarlas a nuevas posibilidades.

Título del trabajo: El miedo a experimentar por la edad.
Autor: Milton Valtierra

Mientras más pasa el tiempo, más he notado que tanto yo como mi generación, o al menos los compañeros con los que he convivido, nos hemos tenido que enfrentar a los múltiples trámites entre bancos y órganos de gobierno, donde tanto mis compañeros como yo ya no tratamos estos asuntos únicamente como un “tengo que entregar esto y esto y, pues a ver qué me dicen de esto otro que no sé”, sino que lo primero que hacemos es preguntarle a alguien más: “Oye, ¿tú cómo le hiciste?”.

He visto que, sobre todo cuando son cosas que tienen que ver con dinero, hemos aprendido a desarrollar un miedo cada vez mayor, al grado en que preferimos hacer lo mismo que hizo alguien más a quien “le salió bien” que intentar del todo por nuestra propia cuenta y ver qué debemos hacer.

Lo que más me molesta de esto es cómo justamente esa acción de imitar hace que no podamos intentar alguna otra cosa que hasta nos podría llevar a algo mejor, no sólo en ámbitos de trámites, sino en cualquier actividad que hagamos, como caminar por una calle, subirse a un camión, decir que no de vez en cuando, etc.; este comportamiento de imitación es el que causa que no queramos ni podamos pensar en nuevas posibilidades, ocasionando que, en un caso más extremo donde al vivir algo que obviamente está mal y debemos cambiarlo, prefiramos no actuar y simplemente decir “así es el mundo”.

Me molesta mucho este miedo, sobre todo porque entiendo perfectamente de dónde proviene y no está mal sentirlo, cualquier persona normal al estar haciendo cara a estas cosas y entender las consecuencias que podrían darse si sale muy mal, también temería.

Por esto mismo, me convencí de que, si no intentamos irle haciendo frente, tan siquiera de poquito en poquito, ese miedo nos condenará a una vida tan cerrada y fija que ni siquiera podremos darnos el lujo de genuinamente llorar por algo que nos parezca triste, ya que lloraremos porque los demás nos dicen que ya es hora de eso.

El miedo a experimentar es la condena de la imaginación, el arte, la ciencia, la filosofía, a vivir la vida como realmente somos, y el terror está en que el estilo de vida que tenemos socialmente fomenta a que ese miedo crezca más y más.

Título del trabajo: Mi problema con la justicia. 
Autor: Lic. Axiológico.

¿Qué es lo justo? Es increíble las veces que una persona (en este caso yo) puede preguntárselo al día. Durante el transcurso de mi existencia puedo ver noticias, manifestaciones, notas de periódico, imágenes, y una combinación de todas éstas acerca de las injusticias que se cometen.      

Veo y escucho cómo las personas repetimos “esto no es justo” una y otra vez, veo cómo se cometen actos que yo no considero justos, y a su vez, a veces creo ver cómo se manifiesta la justicia. Y ahora, se podría decir que soy un estudiante de la justicia, trato de aprender de ella cuanto pueda, sin embargo, la mayoría del tiempo es muy cambiante. Cuando comencé con esto, la idea de justicia era evidente para mí, y si alguien no lo veía de la misma forma consideraba que era tonto o que simplemente no entendía las cosas, para después darme cuenta que el tonto y el que no sabía nada era yo.

En un principio, asocié la idea de justicia con la proporcionalidad, con darle a cada quien lo que le corresponde; luego me di cuenta que no era tan fácil darle a cada quien lo que le correspondía, después de todo, quién era yo para decidir sobre la vida de otra persona, siendo yo tan ajeno a los demás y a sus circunstancias, lo único que podía hacer era observar.    

Después asocié la idea de lo justo con la igualdad y al principio era simple, trataba a todos por igual sin importar qué, lo que me trajo problemas después      porque me di cuenta que al parecer no somos iguales; todos tenemos rasgos físicos e ideológicos que nos diferencian de los demás, no podía tratar un problema de la misma forma con una persona y otra, pues debía considerar todo lo que rodeaba a esa persona.

Por último, decidí que no me torturaría más con la idea de definir la justicia, pues entendí que es un concepto que se construye y deconstruye. Tal vez la justicia podría ser un concepto compuesto de otros, y dependiendo del contexto y de las características de una situación en particular, puede considerarse a algo como justo o no, sin caer en el relativismo, ya que imagino que deben de haber ciertas condiciones que prevalecen independientemente del caso.

Mi problema con la justicia está en que tal vez nunca la conozca, tal vez puedo entenderla por momentos efímeros, pero nunca la conoceré.

Título del trabajo: Apuntes de ética animal en "Los guardianes de la galaxia. Vol. 3".  
Autor: René Brondo Ricárdez

Aviso de posible spoiler

La nueva película de Marvel presenta elementos muy amplios para aplicar la filosofía en consideraciones como el trato a seres no humanos. Para situar al lector, puede ser suficiente mencionar que un personaje (el Alto Evolucionador) se dedica a alterar a diferentes especies animales (humanos y no humanos), con el supuesto objetivo de crear mundos con poblaciones perfectas donde vivan en paz. Lo típico que dice un villano. Pero dentro de los animales con los que experimenta se encuentra Rocket, el mapache que se convierte en guardián de la galaxia. Lo que aquí se señala como problemático no es simplemente que el Alto Evolucionador testee con animales como Rocket, sino lo que él considera que justifica su forma de actuar.

El filósofo Tom Regan, quien habla sobre derechos de los animales, apunta a que, lo que permite reflexionar sobre esos derechos, es que existe el debate de si los animales no humanos tienen consciencia -muy diferente a Peter Singer que parte del problema del sufrimiento-.

En un momento se ha pensado que la consciencia la define el lenguaje. Sin embargo, Rocket habla y construye argumentos muy sofisticados, por lo que ese reclamo no sirve aquí y ni Regan encontraría problemas por ser una inferencia poco elaborada. También se ha dicho que la consciencia tiene que ver con que los otros animales comparten con los humanos los mismos conceptos sobre los objetos (sobre cualquier cosa). Tom Regan dirá que es suficiente compartir una mínima o básica noción conceptual y vemos que Rocket es capaz de alcanzar los mismos conceptos, además de que los usa para argumentar de una manera que ni el Alto Evolucionador es capaz. Pero este némesis sigue en la posición de negar la misma dignidad a Rocket, por lo que no es problema para él continuar testeando, ya que ve en el mapache espacial a un ser “defectuoso”; porque no mira en él a un ser “evolucionado”. Lo que hace pensar en que, si el Alto Evolucionador diera cuenta de su postura zooética, expondría que no han de decretarse derechos para los animales porque no tienen la misma inteligencia que los humanos, ya sea en grado o en cualidad. Tom Regan es claro al decir que no es necesario compartir nuestra inteligencia, porque los animales tendrían la propia, lo cuál sería un reflejo de cómo se manifiestan en estos las creencias y deseos, pues la actividad cognitiva de los no humanos no se puede restringir a hablar de instintos brutos; hay inteligencia basada en creencias, la cuestión es que no sabemos qué creen los otros animales, pero eso no les quita la posibilidad de pensar y, por ese medio, de poseer una consciencia que los dote de voluntad, lo que los hace seres dignos de poseer derechos para la conservación y cuidado de sus vidas.

Título del trabajo: Latinoamérica no existe. ¿Qué?, ¿Cómo que no?
Autor: Oscar Yhoshua Lozada Ramirez.

Un día, mientras navegaba por internet envuelto en un hechizo de profundo aburrimiento, me topé con un curioso grupo de personas las cuales aseguran que Latinoamérica no existe. Mi primera reacción fue la de tildarlos de necios o locos, pues no me parecía lógico que negaran la existencia de algo que para mí es tan evidente. Aun así, y dado que estaba aburrido, me di el tiempo de escuchar con la mayor atención que pude sus razones; la mayoría de ellos me parecieron puros tecnicismos que si los aplicáramos a otras regiones más establecidas como Europa o países como lo son los EE. UU. se vería claramente en lo que fallan. De todas formas, lograron que me cuestionara “¿qué define a una región y en especial que hace que Latinoamérica sea tal?”.

Podríamos pensar que, dado a la cercanía territorial, sería la cultura la que nos une como latinoamericanos. No obstante, y como señalan los negacionistas de Latinoamérica, estas culturas son muy distintas, solo hace falta revisar nuestras formas cotidianas de hablar para ver cómo diferimos las palabras: wey, chero, parce, pana; hacen referencia a lo mismo y, a la vez, no. Mismamente en una ocasión un argentino se me acerca diciendo “Hey, pendejo ¿sabes si aquí pasa el camión que va pa’l centro?”. Si yo no hubiera advertido que era argentino y que en aquel país pendejo significa joven me habría ofendido y no le habría respondido, como creo que muchos habrían hecho en mi lugar, por lo que la cultura no puede ser.

Quizás entonces sea el idioma; esto tendría más sentido, al fin y al cabo quien acuñó el término América Latina, el francés Michel Chevalier, lo usó para referirse a la parte del continente americano que hablaba alguna de las lenguas derivadas del latín (español, portugués, francés, italiano, etc.). Sin embargo, esta forma incluiría muchas zonas de países como Canadá o EE. UU, los cuales no son considerados como América Latina, al tiempo que excluye a la población que hable otros idiomas como el guaraní en Paraguay, el quechua en Perú, o incluso el totonaca y el maya en México. Por lo que, si bien parece ser más “geográficamente exacto”, la cercanía del lenguaje parece insuficiente.

Entonces tal vez sea algo más profundo: la historia. Bien es sabido que toda esta zona ha tenido una historia compartida, pues vienen de un pasado colonial, ya sea con España o Portugal. La mayoría de los procesos de independencias están bien acotados en el tiempo y todos han sufrido las intervenciones de potencias extranjeras. Pero también es cierto que nuestras historias han bifurcado en varios puntos y han generado rencillas y guerras internas.

Incluso, con todo lo anterior, parece descabellado decir que Latinoamérica no existe, al fin y al cabo Europa, otra región, también ha tenido guerras internas, historias bifurcadas y sus idiomas y culturas no podrían ser más diferentes; e incluso países como España o el propio México sufre de todo lo anterior mostrado y nadie se atrevería a decir que México, España o Europa no existen. La pregunta entonces no es si existe Latinoamérica o no, sino más bien “¿por qué existe Latinoamérica?”.

Título del trabajo: ¿Qué es esa cosa llamada filosofía?
Autor: Isaac Ramos Retiz.

Hace tiempo, después de casi haber concluido la licenciatura en Filosofía, alguien me preguntó “¿Qué es filosofía?”, y contestar esta cuestión me pareció más complicada de lo que creí; siento que las palabras me faltaron, y probablemente cada vez que me lo pregunten siga indagando en dar una respuesta más completa.

Primero me gustaría introducir el problema que me salta al querer definir algo tan complejo, y es que, cuando alguien se propone definir una cosa o un fenómeno, siempre es más fácil si aquello tiene una relación directa con el objeto, es decir, cuando se puede percibir a través de los sentidos, a estos conceptos se le conocen como “-conceptos concretos-”, pero existen casos donde no sucede esta relación de una manera directa entre objeto-concepto, el amor por ejemplo, no es palpable, ni va caminando por ahí, solo se siente, se vive, y además, existen prácticas relacionadas a este, a esto se le conoce como” -conceptos abstractos-”. Aquí es donde el asunto se complica, ya que si alguien se propusiera definir algún concepto tan complejo, que evoque una gran cantidad de cosas o actividades, termina por convertirse en una tarea difícil. Por ejemplo, si alguien intentara darle una única definición a conceptos tales como felicidad, tristeza, plenitud, Dios, o en mi caso, filosofía, se encontraría en grandes apuros. En general, lo que se podría intentar es, definir a estos conceptos con base en su función, es decir, en cómo responden a una época y a un modo de vida; aunque este intento es válido y necesario, se tiene que tener en cuenta que aquella definición no termina por abarcar la complejidad de lo definido.

Segundo, pienso que, cuando se habla sobre un concepto abstracto, se habla sobre algo ideal, que es lo que creemos que debería ser. Bien, ahora ya parece entendible que existe una dificultad para definir este tipo de conceptos, y a sabiendas de esto, quiero reflexionar y exponer mi visión sobre qué es esa cosa llamada filosofía.    

La pregunta sobre qué es la filosofía me parece un poco tramposa. A lo largo de mi trayectoria académica he escuchado muchas definiciones de filosofía que se acomodan según el proyecto que tenga el filósofo, incluso podría retar a cualquier persona que ponga en su buscador “filosofía según…” y estoy seguro de que las primeras respuestas que encontraría serian del tipo -según Marx, según Nietzsche, según Kant, etc.-  Pero, aunque se entiende diferente en cualquier época o contexto social, estoy convencido de que el corazón o el núcleo de lo que constituye a la filosofía es el pensamiento reflexivo, crítico y revolucionario, este es, además, un punto coincidente entre sus definiciones.

Ahora bien, para entender este concepto es útil remitirse a su significado etimológico: -amor por la sabiduría-. La sabiduría se podría entender como una de las formas de conocimiento más elevadas y profundas, por tanto, la filosofía no aspira un conocimiento común, sino a uno universal y buscar entender la realidad en toda su plenitud.

Por otra parte, yo sé que esto suena algo complicado, así que pondré un ejemplo simple: si la biología estudia a los seres vivos, la filosofía se podría preguntar ¿qué método usa la biología?, ¿sería capaz de explicar en su totalidad a un ser vivo a través de su método?, ¿somos solamente seres biológicos?, ¿los biólogos no tienen preferencias políticas?, ¿quién dirige ese estudio, y que otros objetivos tiene?, ¿qué es la vida?

En resumen, las ciencias “formales” dibujan un mapa en blanco y gris de la realidad, pero la filosofía lo colorea, lo detalla y afina sus contornos de lo trazado.

Título del trabajo: La libertad, ¿una ilusión?  
Autor: Isaac Ramos Retiz.

Para introducir este gran dilema, quiero que piensen en un juego de billar, como si las bolas fueran cada uno de nosotros y todo lo existente. En el juego existe una cadena de causa-efecto, porque cuando el taco de billar da el golpe inicial a las bolas, todas salen en una dirección y ellas no pueden decidir a dónde irán; no son libres. Y, si en algún momento de la historia hubo un golpe inicial que dio origen al mundo, ¿nosotros, a diferencia de la gravedad, o de los terremotos que obedecen a una causa anterior que los ha movido, podríamos libremente decidir a qué dirección ir?

Estoy convencido de que a veces entendemos de manera muy ingenua o simple el significado de ser libres, y es que es un asunto que parece tan obvio, pero que, cuando profundizamos en sus implicaciones, es algo que no tiene sentido ya que choca con lo que sabemos del mundo.

Pero primero, ¿cómo entendemos comúnmente el libre albedrío? Lo que mayormente sabemos de la libertad es gracias a la experiencia de primera persona, es decir, a que un -yo- experimenta situaciones y que en general tiene la sensación de poder decidir, por ejemplo: voltear a la calle cuando cruza, decidir qué comer, decidir qué  estudiar, elegir por quién votará, etc. Estas situaciones, por lo menos en un nivel social, adquieren un sentido congruente, ya que gracias a la existencia de leyes o normas se incrementa la posibilidad de actuar libremente y, a la vez, el concepto de libertad cobra más sentido, como decidir si hacer caso al letrero de no tirar basura, o simplemente tirarla.

Pero, por otro lado, podemos cuestionar la libertad a través de los principios más fundamentales en términos biológicos y físicos, es decir, pensar a la libertad como un fenómeno físico, que lo experimenta un sujeto atado a todo tipo de leyes naturales. Esta idea de suponer a la libertad como un evento predecible tiene como objetivo mostrar que es un fenómeno tan determinado como cualquier otro, como la lluvia o los terremotos. Y que, en ese sentido, la libertad termina por ser una ilusión, algo falso.

La idea de reducir al libre albedrío a un fenómeno físico es poder reducirla a otros simples hechos naturales, por ejemplo, pensemos en los amaneceres: ¿qué son? Es el sol saliendo, anunciando el fin de la noche, pero bajo una explicación puramente física es la rotación de la tierra. Se podría decir que los amaneceres son una ilusión o una construcción simbólica de la rotación de la tierra, pero si nos vamos a las fórmulas, simplemente es una acción física. Y si observamos el trabajo de las ciencias, vemos que están enfocadas a una misma tarea, que es reducir los fenómenos más complejos a simples ecuaciones o leyes predictivas. 

Por tanto, si la libertad proviene de la voluntad del sujeto y esta a su vez proviene de un estado mental que tiene lugar en el cerebro, entonces, ¿podríamos, de la misma manera que con los amaneceres, reducir la libertad a una serie de procesos neurobiológicos determinados? Si la respuesta es sí, no existiría la libertad, pues estaríamos determinados por procesos invisibles como todo fenómeno que existe en el mundo; y si la respuesta es no, significaría que la conciencia o la mente se han elevado por medio de la evolución para, a través de algo tan determinado como el cerebro, producir actividad libre.

Cuestionar el libre albedrío desde el lado puramente físico pone su existencia en peligro, ya que, si seguimos esta idea hasta sus últimas consecuencias, careceríamos de libertad y esas experiencias que creemos tener serían realmente vacías.

Hay muchas otras posturas que rodean este dilema, en lo personal considero que no obtendremos una respuesta final hasta que, por lo menos, las ciencias descifren los enigmas del cerebro y cómo funciona el mundo físico en todos sus niveles.

Título del trabajo: ¿Es posible confundir la realidad con un sueño?
Autor: Isaac Ramos Retiz.

El problema del conocimiento es un problema recurrente en la filosofía. El pensamiento escéptico, por ejemplo, ha cuestionado arduamente esta idea sobre qué podemos conocer verdaderamente; ellos han afirmado que los sentidos nos engañan y, por tanto, el conocimiento que obtenemos a partir de ellos es erróneo o incompleto. Según esa idea, se debería dudar de todo, incluso de lo más obvio que creemos conocer.

Existe un argumento, el del sueño, que proviene del pensamiento escéptico, donde se trata de mostrar que existe una gran dificultad para establecer una clara diferencia entre estar soñando o despierto. Cabe recalcar que este argumento ha sido debatido y llamado por algunos como equivocado, pero sin duda es interesante como experimento mental, ya que nos ayuda a reflexionar y cuestionar sobre lo que llamamos “realidad”. 

Quiero partir de una experiencia para mostrar de qué se trata el argumento:

Alguna vez tuve un sueño en el cual experimentaba sensaciones y emociones que parecían reales, pero los acontecimientos que las provocaban parecían ficticios, así que en un punto de mi sueño me senté y decidí reflexionar sobre lo que pasaba; y entonces por un momento dudé sobre si era real lo que veía. Decidí pellizcarme para despertar, y por más que trataba de hacerlo, no lo conseguía; era como si la fuerza se me fuera cuando me apretaba, hasta que llegué al punto de preguntarme “¿Esto es un sueño o es real?”. Más tarde desperté asustado y tocando todo para sentir una consistencia sólida; hasta en ese momento pude distinguir donde realmente estaba, y eso fue lo que más me confundió, que por un momento no tuve un criterio claro para distinguir entre lo real y el sueño.

La idea de este argumento es señalar la imposibilidad de distinguir siquiera si este mundo existe o no, además, pretende señalar que hay una posibilidad de que siempre estemos soñando; y lo que hace es mostrar una relación confusa entre nuestras creencias y el mundo.

Aquí me gustaría detenerme para recordar a un filósofo racionalista llamado Descartes, quien luchó contra el escepticismo para afirmar que a través de la razón sí que se podía acceder a una primera verdad indudable, -el yo existo-. Descartes buscaba la verdad a través de la certeza, pero para llegar a tal punto partía de la duda como método; él se propuso como objetivo preguntarse por cuantas cosas fueran posibles con el fin de encontrar alguna hecho certero y libre de dudas, pero se dio cuenta de que no podía confiar en la existencia de una verdad absoluta en el mundo material, todo era cambiante y confuso. Además, él no podía confiar en sus sentidos como un criterio de verdad absoluta, ya que “nos engañaban”. Por ejemplo, ahora sabemos de la existencia de fenómenos visuales ilusorios, como los arcoíris o las manchas de agua que aparecen en la carretera a cierta distancia, pero al acercarse no existen; entonces, ¿de qué se puede estar seguro? Si es que no podemos confiar en lo que vemos o tocamos, deberíamos de partir de cero  y dudar de todo lo que existe, de lo más simple a lo más complicado, tal como Descartes lo hizo, dar con una verdad certera e indudable que es -yo estoy dudando-.

Sin duda, se puede interpretar de muchas maneras la idea de estar dormido. Una lectura que me parece interesante es pensar este concepto de manera poética o simbólica. Por ejemplo, pienso que algunas personas se encuentran tan sumergidas en un somnoliento estado por parecer no impórtales nada que sugiera un propio esfuerzo  intelectual; inundados de información, nos desinformamos y acudimos a lo superficial, lo simple, y lo que no tiene real relevancia, más que la que aporta una ligera sensación de placer. Creo que algunos viven en un estado de sueño, creyendo estar despiertos, algunos votan solo por hacerlo y sin revisar a quién le confían su futuro político, otros viven su vida viendo tik toks, o reels en Instagram, etc.

No reflexionar para mí es el verdadero estado de sueño,  y el que despierta es el que se ha cuestionado a si mismo y al mundo en el que vive. El problema del conocimiento no lo veo como un obstáculo, sino, más bien, como un puente, ya que es necesario dudar de nuestros sentidos y del mundo que percibimos con ellos, al igual que debemos dudar de nuestras ideologías y sentimientos, para después poder afirmar con seguridad que ese conocimiento obtenido es realmente verdadero.

Título del trabajo: Platón y Ella 
Autor: Khristian Aguilera.

¿El amor surge por necesidad o deseo? Es una pregunta que me surgió leyendo El banquete. ¿Son conceptos igualables? Puedo decir que deseo y necesidad  son cosas iguales, ya que, si deseo comer, no estoy diciendo otra cosa distinta que necesito comer. En cambio, cuando digo que quiero un carro no estoy diciendo que lo necesite; tal vez lo requiera, tal vez no, quizás es un gusto que me estoy dando. Entonces, ¿hay una diferencia entre deseo y necesidad?, ¿cuál es su diferenciación? Deseo, gusto hacia algo. Necesidad, gusto o atracción involuntario hacia algo. En principio no hay diferencia porque el deseo tampoco lo controlamos. De acuerdo con la RAE, (parafraseando), la necesidad es un impulso que es imposible prescindir de él, incluso para mantener la vida. Y el deseo, inclinación afectiva y/o venérea hacia algo que se apetece. Con lo anterior, se puede decir que el amor no es una necesidad (en una edad avanzada), uno puede prescindir de él, mas se puede querer tener un amor; independientemente uno puede seguir con su vida si tiene o no tiene amor.

¿Qué es el amor (Eros)?, de acuerdo con Platón, es el deseo de poseer siempre el bien; el bien necesariamente (en la teoría platónica) va de la mano con la belleza, entonces, también es deseo de poseer las cosas bellas. Quien desea, desea que formen parte de él con el fin de ser feliz. De acuerdo con la película de “Her” de Spike Jonze, el personaje principal, Theodore, tiene problemas de amor porque su pareja no quiere seguir con él, le está pidiendo el divorcio; claramente la otra persona no siente amor, ¿si no por qué le estaría pidiendo el divorcio?, pero también con la definición del amor de Platón se puede deducir que cuando las parejas se alejan es debido a que no quieren seguir poseyendo el bien y la belleza del otro. Especulando a partir de lo anterior se puede decir el por qué se forman relaciones, por qué damos título de pareja a la compañía amorosa o sexual, es porque queremos poseerla, es una posesión simbólica, la cual ésta se da cuando se da a conocer a alguien diciendo: “les presento a mi pareja”, esta representación incluso aparece cuando algún involucrado le pide (a la otra persona) que sean novios. Las relaciones tienen la finalidad de hacer felices a los involucrados, como lo decía Platón.

Pero, ¿qué pasa cuándo se rompe con ese vínculo? De acuerdo con la teoría platónica del amor, las relaciones amorosas terminan porque alguno de los involucrados encontró a un mejor partido, es decir, a alguien más bello y/o una persona más virtuosa o porque alguno de los involucrados se dan cuenta de la poca virtud del otro y/o de su poca belleza. El amor se acaba cuando no hay deseo de la virtud y belleza del otro. ¿Cuándo terminan las relaciones se acaba la felicidad? Sin duda se acaba la felicidad para los involucrados, pero vuelve.

Retomando la trama de la película, el personaje principal va en búsqueda de otro amor, en busca del deseo de poseer las cosas buenas o la virtud, de tener un nuevo amor y con el fin de superar a su ex, es decir, de ser feliz. De ahí que muchas personas sustituyan a sus exes por una nueva persona.  El amor que encuentra Theodore es algo muy distinto, es hacia una inteligencia artificial, ¿eso es amor? Se podría decir que sí, porque la IA tiene la virtud de la sabiduría, elocuencia, acompañamiento, comprensión, en una palabra, es virtuosa. Pero también se podría decir que no, porque no posee una belleza tal cual física, ya que es algo meramente holográfico, no tiene cuerpo, es virtual. Sin embargo, si es virtuosa (en Platón) necesariamente es bella; entonces, sí es amor.

Por otra parte, Platón da otra perspectiva del amor, la cual, parafraseando, es: amor, también es un verbo, el cual es la procreación en la belleza, de ahí la famosa frase “hacer el amor”, (la cultura está muy platonizada); solamente se da en la belleza, porque la fealdad es descartable. El acto de copulación es un acto divino ya que da vida a un nuevo ser, la divinidad es compatible con la belleza, no con la fealdad. Por eso, cuando alguien tiene un impulso creador se acerca a lo bello, de acuerdo con Platón (fin de la paráfrasis). En esta historia, la IA (de nombre Samantha) quiere reproducirse con Theodore, porque quiere hacer el verbo, la acción de amar, pero como no puede -ya que es un holograma-, contrata a una prostituta. Surge otro problema, ¿están haciendo el amor? Se podría decir al respecto que están haciendo el amor simbólicamente, ya que la prostituta la simboliza y hasta cierto punto, le da vida. Por otra parte, en el sentido estricto, en el sentido físico, no, no lo hacen, porque no participa la involucrada (que en este caso es Samantha); en ningún momento sus cuerpos se tocan. Además, surge otro problema, donde entra en crisis la segunda postura de Platón respecto al amor. ¿Se podría considerar amor al acto de tener sexo casual? Ya que no tiene el fin de procrear, solamente de socializar en lo bello, o ¿qué sería? ¿Cómo se llamaría esto?

Debido a todos estos problemas que evidenciamos, no creo que lo que dice Platón sea suficiente para encapsular lo que es el amor o eros, el amor uno lo va construyendo, tiene muchos matices, porque es un fenómeno que experimentan los seres humanos y otros animales, eso quiere decir que hay otras formas de experimentarlo y solo toca ponerlo en duda; si verdaderamente es amor lo que sientes por esa persona que acabas de conocer es una cuestión que sólo la reflexión profunda de ese fenómeno en sí nos lo dirá, ya que sale de nuestra comprensión individual, pero el amor no solo es felicidad, cuando ama uno también sufre, por otra parte, tal vez ni sea belleza y bien, ya que ¿quién define lo que es bello y bueno?

En cuestiones del amor uno tiene que experimentarlo para decidir qué es.

Agradecimientos y Referencias: De aquí sacamos algunas ideas.

Para esta edición, agradecemos mucho la participación de René Brondo Ricárdez, quien apoyó en la revisión de todos los trabajos en este volumen, así como también agradecemos a los autores de los textos por darse el tiempo para redactar y enviar sus trabajos a este proyecto, ya que sus escritos son el alma de todo el proyecto.

También nos parece muy importante agradecer a los mismos profesores y libros de filosofía que constantemente nos ayudaban a ir conociendo cómo es este mundo de reflexiones y a perfeccionar nuestro camino en éste. Por eso mismo queremos anexar los nombres de algunos textos que fueron cruciales para la elaboración de los trabajos presentes o para el pensamiento de los autores, por si al leer los trabajos se despertó el interés de ver por uno mismo de dónde surgieron estas ideas.

Descartes, “Meditaciones Metafísicas”

Jhon Searle, “Libertad y Neurobiología”

Husserl, “Ideas I”

Freud, “Contribuciones a la psicología del amor”.

Jostein Gaarder, “El mundo de Sofía”.

Tom Regan,  “En defensa de los derechos de los animales”.

G. W. F. Hegel, “Fenomenología del espíritu” (Advertencia: este libro es ridículamente complicado y confuso).

Ludwig Wittgenstein, “Investigaciones filosóficas”.

Walter Benjamin, “Comer” y “Crónicas de Berlín”.

Y finalmente agradecemos a todas las personas que leyeron estos trabajos.
De verdad muchas gracias.

Contacto y sitios donde nos encontramos.

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